23.JUN Viernes, 2017
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Opinión

“Y aquí radica el problema con la refinería de Talara. El Estado gasta 5.400 millones de dólares en una inversión por la que, una vez concluida, nadie en el planeta pagaría más de 1,500”.

Escribo desde Sicilia. Hoy hice el recorrido desde Palermo, por la Autostrada A20, trayecto maravilloso de 260 km bordeando la costa norte, hasta Messina, y luego al sur divisando el estrecho del mismo nombre, que separa a Sicilia del resto de Italia, entre el Tirreno y el Jónico. Es toda una obra de ingeniería en una costa abrupta y montañosa; la mitad del camino son largos túneles y puentes elevados para lidiar con el desnivel. Una autopista de peaje cuya mayor parte se realizó en los 70 y que se concluyó en 2006.

Obra imponente en la que seguro que hubo corrupción, en la tierra de Vito Corleone y la Cosa Nostra, y que acabó costando unos cientos de millones más de la cuenta. La pregunta pertinente es ¿por qué en Perú no tenemos obras de viales de este calibre, incluso en la costa cuya orografía es dócil? ¿Es cuestión de falta dinero? No, esa no es la explicación.

La Q es una variable que propuso el economista James Tobin –premio Nobel en 1981– para explicar las subidas y bajadas de la inversión. La Q es la relación –o división– entre el valor de mercado de un bien de capital y el costo de producción de este. Si el valor de mercado es mayor que el costo de producción, la Q es mayor que 1, lo que movilizará la inversión y más cuanto mayor sea la Q. En cambio, si el costo de producción excede al valor de mercado de dicha máquina, fábrica o vivienda parará en seco la inversión pues nadie en su sano juicio invierte en algo una cantidad mayor de dinero que el que podrá recuperar vendiendo dicho bien una vez producido.

Y aquí radica el problema con la refinería de Talara. El Estado gasta 5.400 millones de dólares en una inversión por la que, una vez concluida, nadie en el planeta pagaría más de 1,500. Es decir una Q de 0.28. Es por tanto una colosal estafa al pueblo peruano. He hecho la tarea y lo explicaré en mi próxima columna. Despilfarro para refinar barriles de petróleo que el Perú no produce y que podrían importarse ya refinados; con esos fondos el Estado podría construir autopistas, como la A20, incluso con un standard de corrupción Cosa Nostra.

Acabo. Carlos Basombrío y yo nos tenemos antipatía. Pero tengo que reconocer que es el ministro de Interior más capaz, dedicado y honrado que ha tenido el Perú en muchísimo tiempo. Los que quieren censurarle demuestran su falta de compresión sobre lo que se ha propuesto y lo que está logrando, y su pequeñez de miras. Ojalá recapaciten.


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