21.ENE Martes, 2020
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Opinión

Una crisis financiera es una crisis de sobreendeudamiento. Puede originarse en las familias, empresas o gobierno. Estalla cuando no pueden pagar sus deudas. En Estados Unidos explotó en 2008 y en Europa en 2010.

En el primer caso fueron las familias y el sistema financiero, y en el segundo, los gobiernos. Hasta ahora siguen endeudados y, por eso, sus economías no se recuperan. Como son el principal mercado de China, este último país “pierde” compradores y produce menos. América Latina “siente el golpe”, pues China es el principal comprador de sus materias primas. Por eso se desacelera.

Hagamos una analogía con una familia. Si en un mes gasta por encima de sus ingresos, es porque usó sus ahorros o se endeudó. Pero si se terminan sus ahorros y mantiene el mismo nivel de gasto, entonces solo le quedará pedir más préstamos y llegará un momento en que los bancos no querrán prestarle, por su alto nivel de deuda en comparación con sus ingresos. Entonces, al no poder pagar, la familia entrará en una “crisis financiera”. A partir de ese momento, la solución será gastar menos (“ajustarse”) y lentamente irá pagando lo que debe.

Lo mismo pasó en Estados Unidos y Europa. Vivieron por encima de sus posibilidades y ahora tienen que pagar y no saben cómo, pues no quieren bajar su nivel de gasto, pero lo tendrán que hacer.

Nadie puede gastar por encima de sus ingresos de manera indefinida. Las “soluciones mágicas” no existen. Las “falsas promesas” tampoco.

Endeudase no es malo, sobreendeudarse sí. Una familia está sobreendeudada cuando los pagos mensuales por todas sus deudas son mayores que el 30% de sus ingresos de ese mes.

Diciembre es un mes de gastos y muchas familias ya tienen deudas altas. Seamos cautelosos. Guardemos pan para mayo.


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