23.JUN Viernes, 2017
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Columna Pablo Secada

Si estuviera en el MEF, también estaría haciendo espíritu de cuerpo, no por iniciativa propia sino por decisión mayoritaria a la que tampoco podría enfrentar un reparo moral determinante. Ya habría comunicado mi opinión: el ministro debe renunciar porque expuso al presidente. Su incomodidad por ser una persona honesta con una carrera ejemplar es entendible, pero asumió el encargo de ser fusible. Como fuera, estaría buscando debilidades en la argumentación de quienes intentan una, o asegurándome de que se sepa que la moción la promovió un congresista al que le conviene mantener una posición radical porque quiere la presidencia, que ya sería de Cecilia Chacón, que usó la Comisión de Presupuesto como se esperaba. Una vez más, bienvenidos a la politiquería en nuestra “democracia” sin partidos.

Digesa ha dicho que corregirán, que saben “que el producto Pura Vida no es leche” e investigarán los registros sanitarios de Gloria, y sus directivos actuales han explicado cómo se decidió nombrar Pura Vida a la sacha leche. Indecopi ha dispuesto que se retire temporalmente el producto hasta que Digesa se pronuncie. Hasta acá los hechos. Les sugiero que revisen tres opiniones.

La Guerra de Tronos en la que estamos nos está costando en bienestar presente y futuro. Quiero dar tres ejemplos de los costos y lo absurdo del conflicto político.

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar…”. Así empieza la genial novela corta de Gabo. Hay que corregir. Y eso depende de quienes no tenemos sangre en el ojo, queremos vengarnos porque no se reconoció nuestro derecho divino al poder, estamos asesorados por ayayeros de tercera. En el PPC sin mafia tenemos la responsabilidad de intervenir. Y lo mismo vale para la izquierda liberal, por ejemplo. No se puede hacer Chinchero por obra pública, porque rescindir el contrato conlleva pagos millonarios y aleja la inversión. Y la obra pública es otro robo a mano armada, así que la dialéctica populista no ayuda.

Si maneja mirando por el retrovisor, le recuerdo lo siguiente. Que la productividad, motor del crecimiento y el bienestar en el mediano plazo, cae desde 2008. Que si bien el superciclo de commodities terminó, los precios se empezaron a recuperar. Que estamos revirtiendo reformas y sobrerregulando algunos sectores desde 1994. Encima reconocimos la corrupción importada de Brasil y que el Estado está desplomado. Marzo fue el piso.

Los políticos son muy formalitos acá. Esperaron a que pase El Niño costero. Ahora ya pueden retomar la interpelación al Ministro Vizcarra, responsable político de renegociar el mal proyecto de Chinchero. Y añadieron otra interpelación, así como otro intento judicial por liberar a Alberto. Ese es el contexto político en el que trabaja un gobierno que sigue creyendo que tiene un problema de comunicación.

Algunos inversionistas o profesionales involucrados en estos menesteres estamos decepcionados del gobierno. La confianza empresarial resume una opinión parecida de cientos de empresarios. También hay interés, como lo estamos constatando en el fondo inmobiliario u otras transacciones, por ejemplo.

Podemos hacer algunas contribuciones. Debemos empezar por resaltar que, por fin, se propuso la reforma más importante pendiente. Es decir, la reforma electoral y política. Y lo hizo el gobierno que no se lleva bien con la política, que hasta la desprecia. Punto para los ppkausas.

El Gobierno acaba de solicitar al Congreso un mayor déficit fiscal, que irá reduciéndose hasta 1% del PBI en el bicentenario. No faltará un político que dirá que la política fiscal no es responsable. Discrepo.

Estuve en el Congreso cuando se deformó el proyecto de ley de FORSUR. Debieron llamarlo FrankenSur, porque eso es lo que hicieron: un monstruo remendado, fuera de control. Ciertamente no fue la primera ni será la última vez que veo a los mercas y politiqueros en acción. Es mucho más inmoral que usualmente, sin embargo.

Muy bien que PPK esté en contacto con los ciudadanos, exponiendo una alternativa de vivienda temporal en este caso. Nos debe un mensaje a la Nación lleno de esperanza en el país nuevo que podemos y debemos hacer.

“Ya empezaron a soplar los vientos de la Humboldt”, me contaba anoche un amigo biólogo que vive y trabaja en Órganos. Está empezando a reducirse el calor excesivo. Su laboratorio de semilla de concha se inundó. Su casa no. Está trabajando para recuperar el laboratorio. Sus clientes de Sechura han perdido todo. Pero la vida continúa. Personas como él están preparadas para seguir.

Se habla de reconstrucción. Pero no podemos volver a construir este desastre. El Tesoro tiene ahorrados S/90 mil millones. El dinero ya no es un problema. Todo lo demás lo sigue siendo. No hay políticas de Estado. No hay partidos políticos. Partimos un país, que ya estaba fragmentado en compartimientos estancos, en departamentos. Las autoridades subnacionales son las que más malgastan recursos, y viven llorando por más. Salvo el BCR, no hay otras instituciones en el Estado. Es inmoral que se haya desplomado un tercio del país, cuando somos uno de los más solventes del mundo.

El gobierno está íntegramente dedicado a paliar la emergencia. Es hora de pensar en construir de nuevo, bien, no reconstruir pésimamente el desorden fruto de la inmoralidad o incapacidad. Son dos momentos.

Las civilizaciones madre fueron gravemente afectadas por El Niño. Jequetepeque Zaña, una de las ciudades más grandes del mundo, prácticamente desapareció.

IIIRSA Sur se presupuestó originalmente en $1,000 millones y se ejecutó por más del doble. Fue exonerada del SNIP, que seguramente no estimó sus beneficios indirectos como lo hicieron Bonifaz y Urrunaga, a los que la turba quiso meter en el saco de la corrupción. BNDES le prestó a Odebrecht todo el capital que necesitaba. El instrumento político de los mais mercas du mundo prestaba al 6% cuando la inflación era mayor y la tasa interbancaria era 14.25%. Regalaban dinero de los ciudadanos a los mercas del imperialismo brasileño frustrado. Me quisieron llamar al orden por declarar que el retorno a la inversión sería infinito al primer vehículo que pagara peaje.

Te pueden ocurrir dos cosas. Primero, puedes chocar. En medio de la tormenta perfecta, algunos empresarios deben pensar que eso es probable. La productividad, que creció a la cuarta tasa más dinámica del mundo gracias a las reformas de los noventa, cae desde 2008. Tuvimos a Humala, el peor gobierno desde Alan I o Fuji II, con lo que el crecimiento se redujo a la mitad; su herencia es pesada. El MEF ajustó innecesariamente. Se acabó el Súper Ciclo. No hay ni grandes proyectos mineros ni de infraestructura por entrar. De hecho, el mamarracho de Chinchero sería el único. La incapacidad política de este gobierno quedó clara de entrada. Y ahora tenemos la telenovela de Lava Jato.

El martes nos dejó Ken Arrow, otro grande. Sus ideas seguirán vigentes y siendo aplicadas, poco a poco, como cuando vienen de mentes brillantes. Bloomberg, New York Times y Stanford han reseñado sus contribuciones.

La confianza empresarial retrocedió. Ya reconocimos los límites de gobernar sin instituciones, en Mercalandia, con inocencia tecnocrática o frivolidad política. Bueno, resulta que los que navegan mejor nuestra política están en problemas. Toledo es prófugo. Alan, Nadine y Humala lidian con sus problemas.

El problema no son los inversionistas extranjeros. Ellos enfrentan la incertidumbre de Trump, Francia y Holanda fascistas, la Italia de Beppe Grillo tras Berlusconi; el Brasil que tuvo que poner a un corrupto para sacar a otra; una Rusia gobernada por un sátrapa de la KGB, una Filipinas por un loco, o la Sudáfrica de Zuma (que descarriló lo que hizo Madiba).

Espero que la primera piedra de este despropósito populista y merca sepulte el programa de concesiones basura de las casi últimas dos décadas. Pero no veo ni la visión, ni la voluntad, ni la capacidad. Ojalá me equivoque.

El gobierno acaba de sincerar su estimado de crecimiento. Este año se generarán S/6.5 mil millones de valor menos. ¿Por qué no crecemos más?

El gobierno tiene que sacudirse su alelamiento político. Y Odebrecht le da una oportunidad de oro para hacerlo. Criticar a los gobiernos recientes es ingenuo. Según la última encuesta de Ipsos, el 94% cree que las altas autoridades del gobierno de Toledo recibieron coimas de Odebrecht, frente al 96% y 95% durante Alan II y Humala.

El gobierno aprobó más de una centena de decretos legislativos, adoptando reformas importantes en formalización e infraestructura, especialmente agua, y reduciendo los costos de lidiar con el Estado. Si bien el Congreso solo puede anularlos si son inconstitucionales o si exceden el ámbito de la delegación, solo he escuchado a congresistas de la oposición opinando sobre la conveniencia del cambio legal. Todo vale en SinInstitucionaLandia.

Marcelo habló para reducir la pena que de todos modos purgará. Y ahora la corrupción en nuestro país se reduce a lo que hizo Odebrecht. Entre financiamiento de campaña y coimas, toda la clase política está involucrada, así que acá habrá muchísimo ruido y pocas nueces.

Indigna que la turba censuró a Saavedra y diezmó a un equipo de primera para luego, haciendo absurdas contorsiones, meter un esqueleto más feo al clóset. También indigna que PPK dijera que la turba no pisará más al gobierno, rodeado de la plana mayor de gorgojos. Hay muchas más manifestaciones de la precariedad institucional y el desprecio por la política. Habrá más.

Recuérdale a todos los peruanos que nosotros seguiremos avanzando. Si dependiera de los políticos usuales, no lo estaríamos haciendo, por el contrario. Conversemos con nuestros mayores y preguntémosles cuánto más injusto era nuestro querido país. Los jóvenes nacidos en estabilidad en un Perú que se integra llegarán aun más lejos.

La crónica de una censura anunciada ya es bastante trágica en sí misma. Pero las implicancias son aun peores, mucho peores.

No pretendo comparar al gran Julio César con Cecilia, Lucho y Maurice. La república decadente sí se parece mucho más a nuestra “democracia” sin partidos. Acabamos de ver un ejemplo de su disfuncionalidad a lo largo de trece horas de maltrato a profesionales de primera, que ya consiguieron resultados sin precedentes en procesos que cuajan en plazos más largos. ¡Qué raro que no haya más profesionales así!

Casi medio millón estudia en “universidades” que no deberían entregar títulos a nombre de la nación, ni siquiera después de un proceso conducido por burócratas sin experiencia.

¿Les parece exagerado comparar el eventual fusilamiento de la reforma educativa con el horrendo crimen que cometieron terroristas que mancillan una religión?

Lima hierve de presidentes, primeros ministros, ministros, emprendedores, empresarios e inversionistas. Se cerrarán decenas o centenas de negocios en beneficio de nuestro país. PPK, el primer ministro Zavala, el ministro Thorne y otros ministros están en su salsa. Enhorabuena.

El inmortal pasaje del Dr. Rieux en La Peste de Camus ha vuelto a reeditarse con el triunfo electoral de Donald Trump, en una medida aun más deprimente que con el Brexit.

Leía a un amigo indignado porque se aprovechan mediáticamente de que se hayan instalado carpas y se le haya regalado frazadas a los ciudadanos de la comunidad shipiba de Cantagallo. Recordaba que se canceló el proyecto Río Verde, que les hubiera dado acceso a una vivienda digna, para hacer un by-pass cuestionado. Un by-pass congestionado y cuestionado, añadiría. El beneficio social de hacer una obra millonaria para cambiar de sitio la congestión no puede ser mayor que el de la vivienda digna, y el que la ciudad mire a uno de sus tres ríos, como debe ser. El beneficio privado de renegociar con una empresa quebrada, cuyos principales directivos están presos o investigados por corrupción, resolvió el dilema de la manera equivocada.

La sesión del Congreso de anteayer fue agitada. Hubo dramáticas muestras del grado al que se ha internalizado la responsabilidad macroeconómica, digamos. Se ha dicho y escrito bastante sobre la significación política del nombramiento de los directores del BCR. Algunos recién se enteran de que 73-1>60. O reconocen que Fuerza Popular hará valer su peso en el Congreso a su manera.

Pocos medios de prensa han comentado el affaire Castañeda-OAS. Para mí no es sorpresa alguna. Ni lo fue en su momento. De un lado, una empresa subsidiada por el Brazilian Development Bank (BNDES), el banco de fomento de uno de los estados mais mercas du mundo, a la que se adjudicó una iniciativa privada en la segunda gestión de Castañeda, que estaba en proceso de quiebra cuando se decidió hacer el by-pass, y cuyo presidente estaba camino a la cárcel por el caso Lava Jato. Del otro, nuestro alcalde y su círculo íntimo.

Se confirmó el escenario base: se delegaron las facultades. Noventa días serán más que suficientes para preparar decretos legislativos y reglamentos. La Comisión de Constitución será aun más importante que en la etapa previa, será la única involucrada.

Algunos siguen discutiendo el punto del IGV. Ni se ruborizan porque en millonarias apuestas diarias, los fondos de deuda más grandes del mundo digan que nuestro país es ahora más solvente fiscalmente que México y nuestro riesgo soberano se haya acercado al chileno.

Hay politiqueros que critican anuncios aislados. Llegaron a hablar de crisis fiscal cuando el riesgo soberano es ahora menor que el de México y se ha acercado al chileno, también por yerros suyos.

En lo que esperamos las facultades, hemos estado comentando gestos o la ausencia de los mismos. El Congreso aprobó un mayor déficit fiscal para los próximos años y se presentó el proyecto de Presupuesto. ¿Qué tal si hablamos de innovación mejor?

Ha vuelto a discutirse la corrupción en infraestructura. La ausencia o la provisión deficiente que no salen en los titulares le cuesta mucho más a la sociedad.

He estado hablando con empresarios, administradores de fondos de inversión, banqueros de inversión, consultores y periodistas. Los espíritus del ánima siguen mejorando. En semanas ya se han destrabado algunos proyectos parados por años. El nombramiento de Richard Cabello a Proinversión también ha sido muy bien recibido. La inversión se recuperará y el Estado mejorará; empezará un círculo virtuoso.

Con la presentación del presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, el gobierno anunciará políticas públicas y medidas puntuales.

Hizo lo que algunos le reclamamos en campaña. Expuso una visión de país, cargada de la emoción con la que juramentó como se debe.

La que queremos, no la que tenemos. Precisemos los problemas:

Afuera hay nubes, neblina y frío. Adentro hay luz y calor de color esperanza. El Gabinete Zavala es realmente bueno. La gran mayoría de ministros son profesionales destacados en sus carteras. Ahora que nos discriminan por ser economistas, saludo a mis colegas que seguirán siendo un ejemplo. No todos los tecnócratas son economistas, y algunos tienen una probada capacidad ejecutiva. Fue un gusto escuchar al embajador Oswaldo De Rivero realzando el perfil del embajador Luna.

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